EUTOPÍA, la renovada sala teatral de calle San José 168, está presentando en estos días (los domingos a la hora 20:30) una comedia que, además de sus atracciones propias, de las que se hablará más adelante, cuenta un detalle adicional: se trata de una obra de autor desconocido.
UNA HISTORIA ANÓNIMA

Cuenta Silvia Camiolo, la responsable del espacio y directora de esta obra, que ignora el autor, que trató de averiguarlo en Buenos Aires (como es sabido, antes de presentar cualquier obra de teatro debe contarse con el permiso de su autor o los herederos; bueno, si no lo sabían, ahora lo saben, ¿no?).

Estábamos en que Silvia quiso averiguar el autor pero no pudo; nadie lo sabe.

Entonces ella, las actrices y colaboradores se dieron al arduo trabajo de adaptar la comedia a nuestro tiempo; así, quedó un texto elogiable, adecuado a nuestro tiempo.
DE QUÉ SE TRATA

“LAS DE MÉNDEZ” se inicia con el velatorio de la señora Méndez de Nosécuànto, y como evidentemente la bacana era la señora, sus hijas se apellidan Méndez. No es tan extraño; piensen en el hijo de Lolita Torres que omite su apellido paterno para llamarse Torres, y tantos otros que aprovechan el brillo que da un apellido materno con pedigrí, ¿no? (Creo que debería ser pédigri, pero la Real Academia tiene sus rayones, como éste). Y la obra sigue con las reuniones posvelorio de Las Méndez.

Todo en un tono de franca comedia, con momentos de verdadero disparate. Y, a la vez, tratando de retratar el alma de las cuatro protagonistas, que forman un gran fresco de la condición femenina de las señoras que hoy oscilan entre los 35 y 50 pirulos, máomeno. Contar más sería arruinar el trabajo de las presentadoras, así que mejor vayan y vean por ustedes mismos.
BUENAS ACTUACIONES
Lo primero que debe destacarse es la solvencia de la dirección, muy atenta a los ritmos de la pieza, insertando música adecuada a cada escena, con una escenografía sobria y apropiada a los distintos momentos.

Pero el gran sostén de la obra lo proporcionan las actrices: cuatro chicas que se apropiaron de sus personajes y les sacan casi todo el jugo posible.

Desde una Sheila Rougier que debe saber que nunca la devolveremos a su ciudad natal, porque es una excelente actriz, que da vida a la frágil y pensante Laurita; pasando por Melanie Cardozo y su excelente versión de una señora como tantas, que se da el gusto de un notable playback al inicio; Stella Batto dando vida a la voluble Beatriz, y Alicia Vargas que compone una desfachatada Alicia. Todas merecen el aplauso que corona cada función. Todas forman parte de la desmesura que campea en toda la obra, sin llegar nunca a la sobreactuación.

Es que la desmesura es el principal hilo que une la historia.
Teatro Eutopía Las Méndez

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