“Fue el Dakar más duro de todos los que corrí. No nos dio respiro ni un solo día. Costó mucho, se trabajó, pero lo importante fue que pudimos llegar al final”, resumió el Panadero que desde hace varios años está radicado en Del Viso, provincia de Buenos Aires.

Fue una prueba muy difícil para el entrerriano, además de lo estrictamente deportivo, ya que se enteró a poco de largar del fallecimiento de su madre: “Había que pasar el momento y por suerte estaba rodeado de amigos que venían a darme fuerzas. Eso hizo que uno tenga un plus más para poder llegar al final”. También habló del paso de la cita por el país del altiplano: “Creo que Bolivia está porque no había otro país. Hay muchos problemas internos políticos y el Dakar era la excusa para sacarlos a flote”.

“Fue el Dakar más duro de todos los que corrí. No nos dio respiro ni un solo día. Costó mucho, se trabajó, pero lo importante fue que pudimos llegar al final”, resumió el concordiense Roberto Naivirt, a pocos días de completar por segunda vez –al igual que en 2014– el Rally más exigente del mundo.

El entrerriano que hace varios años está radicado en Del Viso, provincia de Buenos Aires, fue navegado por Alejandro Schilling a bordo de una Toyota Hilux por más de 8.000 kilómetros en su octava participación dentro del raíd internacional que, esta vez, pasó por Bolivia, Perú y Argentina.

En la previa de la largada, cuando todo el equipo se disponía para partir en Lima, Naivirt recibió un duro golpe de la vida, ya que falleció su madre. "Fue una mezcla de sensaciones encontradas, pero uno se hace más fuerte. Había que pasar el momento y por suerte estaba rodeado de amigos que venían a darme fuerzas. Eso hizo que uno tenga un plus más para poder llegar al final”, describió.

En cuanto a la competencia, el Panadero, como se lo conoce en el ambiente automovilístico, contó: “Las primeras etapas fue todo de dunas muy técnicas. Había que tener mucho cuidado y me parece que muchos pilotos arrancaron sin tener en cuenta que la carrera dura 14 días. Tener ciertas precauciones, que por suerte nosotros las tuvimos. Trabajamos la carrera y la sacamos adelante. Fueron etapas no tan duras, pero muy difíciles”.

Consultado sobre el tramo más complicado de la prueba, Naivirt manifestó: “Argentina siempre es duro, por el calor y por la diversidad de terrenos. Eso complica la carrera y más cuando se llega con la camioneta cansada. Tuvimos dos o tres roturas en las etapas de Argentina y se nos complicó la carrera en el último tramo”.

En diálogo con Uno, el oriundo de Concordia aseguró que no pensó jamás en abandonar: “Nunca se nos pasó por la cabeza quedarnos afuera porque Toyota nos dio un motor cero kilómetro y se portó 10 puntos. Eso hizo la diferencia y cada vez que rompíamos algo sabíamos que teníamos el repuesto y eso hizo que podamos terminar la carrera”.

En ese sentido, destacó la labor de todo el equipo técnico: “El trabajo de los mecánicos fue fundamental. A veces nosotros llegábamos tarde, se ponían a trabajar y cuando terminaban, ya tenían que viajar hasta el otro Vibac, que mayormente estaba a 600 o 700 kilómetros de camino complicado y con un limitador de velocidad de 10 kilómetros por hora. Les llevaba mucho tiempo trasladarse, no dormían bien, pero le pusieron toda la garra. En los últimos días piloto, copiloto y mecánicos dormíamos casi nada”.

Por otra parte, Naivirt fue categórico al hablar sobre el paso de la prueba por Bolivia: “Creo que Bolivia está porque no había otro país. Hay muchos problemas internos políticos y el Dakar era la excusa para sacarlos a flote. Se lo entiende al pueblo boliviano porque hay problemas bastante graves. La última etapa se suspendió un poco por lluvia y otro poco por el tema político-social”.

Al referirse al final de la carrera, el entrerriano comentó que “llegar a Córdoba fue decir 'listo, se terminó'. Encontrarse con la familia, con amigos fue algo especial”. Y contó que aún no pensó en la planificación para participar de la próxima edición del Dakar: “Todavía hay tiempo para eso, hay muchas cosas por resolver porque para encarar un proyecto hacen falta un montón de cosas. Primero quiero disfrutar este momento y después se irá charlando con los sponsors. Durante el año no es la idea de hacer ningún tipo de carreras”.

En Córdoba, una vez que recibió su medalla por haber completado la edición 2018 del Rally Dakar, Roberto Naivirt quiso subir al podio para poder festejar con su equipo y sus allegados. Pero la intención del piloto entrerriano chocó con los organizadores, quienes no permitieron que muchos corredores puedan tener ese recuerdo. "Fue una vergüenza lo que pasó", concluyó el entrerriano.

Fuente: UNO.
Automovilismo

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