Escribe Julio Majul

Al término de la segunda función, varios espectadores coincidían con la directora: se había visto una obra de temática bien gualeguaychuense.

Es que DEJAME VOLVER, el trabajo de dramaturgia de la joven autora Cristina Zapata, tiene un punto de partida que toca una sensibilidad muy propia de esta ciudad y su gente: el reencuentro, luego de décadas, de un grupo de excompañeros del secundario.

Cristina toca hechos reconocibles por muchos gualeguaychuenses: los reencuentros son de promociones enteras, no de cada curso por separado; y esto favorece que haya quienes no reconocen a sus excompañeros, porque iban a otra división.

Así parece ocurrir en esta obra, aunque luego queda claro que quizá no se quiera reconocer a alguien, por razones propias del alma humana.

Y aquí se desata el nudo de la obra, que toca temas tan sensibles como la muerte adolescente (siempre inexplicable, irreparable, inolvidable, por cierto; pero más en casos como el que se plantea en el trabajo de Cristina Zapata.

UNA DRAMATURGA PARA TENER EN CUENTA

La autora se revela como una de las nuevas dramaturgas a tener en cuenta, en esta comunidad que tiene tantos talentos artísticos.

El drama está muy bien planteado, y correctamente resuelto. Con momentos de humor (generalmente a cargo del personaje que hace la propia autora) que alivian lo pesado de la trama esencial.

QUE SE REPITA

Ojalá que esta presentación se repita, como muchas de las obras que se estrenaron en la reciente muestra de autores y elencos locales, porque la labor de dirección estuvo a la altura del texto de que disponía, y aprovechó muy bien la maleable materia prima de sus actores.

Con una puesta en escena que facilitaba la comunicación visual y verbal de cada personaje con el espectador, lo que merece resaltarse, Sonia Luján se luce, haciendo lucir a los actores; un sello distintivo de esta excelente directora (y actriz) copoblana.

Merecen actuar nuevamente todos los actores, que dieron vida a personajes creíbles y cotidianos.

En la opinión de este espectador, debe destacarse la labor de Rita Ronconi (impecable como siempre) y de Cristina Zapata, zafando siempre de la caricatura y haciendo reír con solvencia; pero todos los actores cumplieron su rol con solvencia; Ana María Papes en su difícil y atormentada Silvia; Néstor Gilberto como el inesperado (y al fin, central) personaje del reencuentro; Jorge Reverditto y Javier Pretto, que conformaron el sexteto de personajes que dieron carnadura a los ideados por Cristina Zapata.

Hablando en términos del secundario, muy bien diez, jóvenes.
Dejame Volver

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